“… Si el inconsciente freudiano causó tanto escándalo no fue porque afirmara que el Yo racional estuviera subordinado al campo mucho más vasto de los ciegos instintos irracionales, sino porque demostró cómo él mismo obedece a su propia gramática y a su propia lógica: el inconsciente habla y piensa”. (Zizek, p.13)
Zizek nos recuerda como en el año 2000, cuando fue celebrado el 100 aniversario de la publicación de “La interpretación de los sueños”, se presentó una ola de “proclamas triunfalistas” declarando que el psicoanálisis había muerto. Como si los avances de las neurociencias lo hubiesen enterrado en el desván de las búsquedas precientíficas oscurantistas de sentidos ocultos, junto a confesores religiosos e intérpretes de sueños.
Hoy en día el psicoanálisis se enfrenta aparentemente a tres principales niveles de caducidad. El primero al nivel del conocimiento científico con el modelo cognitivo-neurobiológico, en el segundo con la clínica psiquiátrica, sus medicamentos y terapias conductistas, y a un nivel social donde la condición de represión de las pulsiones sexuales de los individuos ya no parece una representación válida de la permisividad hedonística predominante hoy en día. En contraste con esta “evidente caducidad” conviene entonces realizar una lectura atenta y minuciosa a las obras de Freud para poder apreciar la forma en la que el psicoanálisis sigue vigente y que recién a llegado su momento.
De forma breve mencionaré algunos “esquemas”, considero importantes, que se presentan en forma de indicios en su obra que le permitirían elaborar y sustentar tanto su primera tópica, como para pensar mejor a autores que llegaron después.
No es sorpresa que “el método de la interpretación de los sueños” fuera difícil de introducirse a los médicos y profesionistas de aquella época, publicado por primera vez en 1899 pero fechado como del 1900, este “método” intentaba, como su nombre lo dice, aterrizar en el terreno de lo científico, cosa que no se había intentado antes con las formaciones oníricas o sea las “fantasías”. Y para Freud un neurólogo que, a pesar de ya haberse visto frente a fenómenos histéricos en donde comprobó, como en el caso de Anna O., que el acceso en palabra por medio de la memoria a recuerdos reprimidos curaba hasta cierto punto el síntoma histérico, tuvo que renunciar de cierta forma a su integridad médica y dar el paso decisivo para crear su metapsicología y psicoanálisis.
En el capitulo VII del Vol. 2 de “Die Traumdeutung” llamado “Sobre la psicología de los procesos oníricos” Freud comienza a elaborar ideas ya tratadas en “El proyecto de psicología” y en la “Carta 52 a Fliess” donde se logran rescatar los primeros indicios del aparato psíquico y sus abreviaturas. Freud presenta también una defensa contra ciertos puntos de vista u objeciones ante el método, figurando entre estas la interpretación mediante el descifrado ya que las claves utilizadas no serían del todo confiables, así como la sobre-interpretación. De estos Freud habla que tenían una “inequívoca tendencia a velar las condiciones básicas de la formación del sueño y a desviar el interés de sus raíces pulsionales.” (Freud, p.518)
El rechazo a la interpretación desde la intuición u ocurrencia sería también parte, debido a que tomado así este dependería de los dotes del interprete. Ya que refiere con respecto a estos esfuerzos de darle total libertad al enlace de los pensamientos, “Pero todo eso no es más que arbitrariedad y un aprovechamiento en apariencia ingenioso del azar, y todo lo que se someta a ese inútil empeño puede excogitar por este camino, para un sueño cualquiera, la interpretación que más le guste”. (Freud, pag.521) Esto dejaría en claro que su intención científica era seria y se comprometía con ella.
Una de las primeras menciones hacia sus esquemas se encuentra al hablar de las series de sueños y su interpretación cuando comenta lo siguiente: “Siempre es posible dar un paso más, al menos hasta el punto de convencerse de que el sueño es una formación plena de sentido y aun, las más de las veces, hasta entrever este sentido… Una serie de sueños que se arrastra por semanas o meses suele brotar de un terreno en común y debe entonces someterse a la interpretación como una urdimbre”, cabe resaltar aquí que la Urdimbre llega a ser el hilo dispuesto en tención sobre un marco de forma vertical e inamovible con la intención de distinguirlo de el hilo llamado “trama” que se entreteje sobre y a través de él. En esta parte, aunque Freud aclara de que forma un sueño se sigue a otro desde su centro y periferia, desarrollaría la palabra nudo valiéndose de esta misma lógica después al constituir el esquema del peine.
Realizando un esclarecimiento del porque un sueño llegaría a ser olvidado surge lo siguiente: “El estado del dormir posibilita la formación del sueño por cuanto rebaja la censura endopsíquica.” (Freud, p.520) Como se puede notar Freud hace utiliza varios esquemas para explicar el curso de su pensamiento, pero uno que lo lleva a desarrollarlo más es cuando al concluir que incluso en el delirio hay sentido, lo que causa la confusión son las omisiones y que la censura ya no se toma el trabajo de encubrir su reinado. La censura se vuelve una forma de explicar entonces el desplazamiento de una asociación normal y seria a una superficial y absurda. Aquí surgen dos enunciados (con el abandono de las representaciones -meta conscientes se entrega a unas representaciones -meta ocultas el gobierno sobre el decurso de las representaciones, y que las asociaciones superficiales son sustituto, por desplazamiento, de otras sofocadas que calan más hondo) que hace uso el psicoanálisis en las neurosis y los eleva a la condición de su técnica. Así lo más absurdo que pueda llegar a decir el paciente realmente puede tener relación con su estado patológico.
En su apartado B. sobre la regresión define así al sueño: “El sueño es un acto psíquico de pleno derecho; su fuerza impulsora es, en todos los casos, un deseo por cumplir; el que sea irreconocible como deseo, así como sus múltiples extravagancias y absurdos se deben a la influencia de la censura psíquica que debió soportar en su formación” a esta idea Freud decide atribuirle una localidad, pero esta no sería anatómica sino psíquica y no se encontraría realmente en ninguna parte específica, pero si haría alusión a ser de cierta forma un aparato asemejándolo al de un microscopio, principalmente un lugar dentro del aparato “donde se produce uno de los estadios previos de la imagen”. (Freud, pag.530) Si bien esto le sirve a Freud pareciera que se queda en la función del reflejo únicamente en la ejemplificación del microscopio, sin embargo, a mi parecer se salta una gran cantidad de esquemas en la aplicación de este aparato ya que este mismo genera imágenes virtuales y reales dependiendo de su posición, cualidad que después Lacan aprovechará en el estadio del espejo.
Así Freud desarrollando esta idea logra explicar mediante el conocido esquema del peine su primera tópica, valiéndose de los extremos sensorial (percepción) y motor (motilidad), así como de las huellas mnémicas (memoria) que se formarían en entre estos dos polos. Situándose así el Inconsciente dentro de este esquema, el preconsciente como borde y censura hacia la motilidad y el consciente fuera. Al encontrar como funciona en el sueño la excitación tomando un camino de “reflujo”, en vez de moverse hacia la motilidad, esta se propaga hacia la percepción, surge la Regresión la cual no solo será propia de los sueños, sino que también funcionará en la vigilia, pero no producirá la animación alucinatoria, sino que quedará solo en las imágenes mnémicas.
Esta regresión en el sueño será mencionada por ultima vez en ese apartado haciendo referencia al hecho de que tiene “una condición de volver a la condición más temprana del soñante, una reanimación de su infancia, de las mociones pulsionales que lo gobernaron entonces…se nos promete alcanzar una perspectiva filogenética, sobre el desarrollo del género humano, del cual el del individuo es de hecho una repetición abreviada, influida por las circunstancias contingentes de su vida” (Freud, p. 542)
Con lo que Freud menciona, como pocas veces, a Nietzsche dándole la razón cuando dice: en el sueño “sigue actuándose una antiquísima veta de lo humano que ya no puede alcanzarse por un camino directo”. Lo que recordaría a este concepto utilizado por Freud como “ombligo del sueño” o “una madeja de pensamientos oníricos”, el lugar en que él se asienta en lo no conocido. Dejando claro que el psicoanálisis se busca un “alto rango entre las ciencias que se esfuerzan por reconstruir las fases más antiguas y oscuras de los comienzos de la humanidad”.
El psicoanálisis no busca dar una cosmovisión del mundo sino permitir que el deseo siga su curso, no se estanque o muera. Y todos estos escritos ofrecen registros que, si bien fueron hechos hace varios años, no dejarán de servir como andamiaje en la construcción del edificio teórico que es el psicoanálisis.
Bibliografía
Freud, S. (1900-01) “La interpretación de los sueños” (segunda parte) Sobre el sueño. Amorrortu Ed.
Freud, S. (1992). «Proyecto de Psicología»(1895). Amorrortu Ed.
Zizek, S. (2008) Cómo leer a Lacan. Paidós Ed.

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