Leer y escribir con el psicoanálisis.

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El psicoanálisis como la vida, es un ejercicio de lectura y escritura. Freud desde la interpretación de los sueños, Die Traumdeutung; obra fundamental del siglo XX, introdujo una nueva manera de leer el inconsciente, de descifrar un mensaje que está latente en el deseo del sujeto, similar al desciframiento de una lengua como lo hizo Jean-François Champollion junto a otros estudiosos al descifrar los jeroglíficos egipcios inscritos en la piedra de Rosetta; cuando se piensa en descifrar un sueño no se trata de encontrar un mensaje oculto, de pretender hallar un significado del sueño sino de generar un trazo, un punto de partida que bordee la letra, que justamente permita significar  una parte de ese lenguaje que habitamos.

Cuando Lacan regresa a los textos Freudianos, encuentra en ellos algo novedoso que vincula con Saussure. Lo que el psicoanalista francés halla en Freud es un aporte lingüístico, por ejemplo, en la carta 52 Freud escribe sobre la Wahrnehmungszeichen, traducido como signos de percepción, a estos signos se refiere como “primera escritura, incapaz de ser consciente pero que está ordenada según una asociación simultanea”, en el seminario los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Lacan menciona que esta simultaneidad tiene que ver con la sincronía tal como lo propone Saussure, lo cual le permite plantear que estos signos, Wahrnehmungszeichen, son en todas sus letras su teoría del significante. ¿Qué implicación tiene esto respecto a la lectura de un sueño?

En Saussure, para explicar la sincronía sirve valerse del tablero de ajedrez. Cuando se analiza la jugada que anticipa un movimiento deben asociarse todas las posibilidades e implicaciones de la pieza en relación a las posiciones de las otras, ese análisis, que proponemos llamar lectura permitirá llegar a una solución al jugador; en este sentido un sueño es una red de significantes simultáneos que en el discurso del sujeto no tienen un significado sino es un trazo metonímico hacia el deseo, Freud a esto le llamó desplazamiento.

Si se analiza un sueño, como cualquier formación del inconsciente no es para definir o descubrir algo oculto sino para asociar, permitiendo la circulación del significante a través de la palabra, acercarnos a una verdad no sabida del sujeto, pero jamás absoluta.

La carta robada cuento de Poe nos ilustra cómo un mensaje desconocido se desplaza de mano en mano. Vale la pena detenerse en el personaje del rey, quien es el único que desconoce la existencia de dicha carta, recordemos que era la reina la interesada en ese mensaje inscrito, de la que el rey no podía enterarse, sin embargo, le fue robada por un ministro y eso la ponía en desventaja, por fortuna de ella logró recuperarla gracias a un detective ingenioso que era a la vez matemático y poeta, de ahí su astucia, ese rey que desconoce toda la travesía de esa carta tiene la condición del sujeto en psicoanálisis, como aquel que desconoce que en realidad es hablado por el Otro.

Este gran Otro, también llamado tesoro de los significantes, desde nuestra postura implica un ejercicio de lectura; Paulo Freire un pedagogo brasileño plantea que el mundo es una lectura, no se trata de decodificar palabras sino de interpretar y transformar nuestro mundo circundante, en ese sentido la lectura del sujeto consiste en que cree algo nuevo en su realidad subjetiva, le dé una lectura distinta a aquello que se repite e insiste y de lo cual le produce malestar y padecimiento.

Esta lectura del significante, es por medio del registro simbólico, a través de la palabra del sujeto y la escucha del analista, sin embargo, es importante también incluir la escritura, que está asociada a la función de la letra en psicoanálisis como registro de lo real, y que implica los cortes, la rotura y la marca.

Lacan critica fuertemente la escritura académica propone jugar con la letra, él mismo hace un juego en el lenguaje que escribe como lituraterre, neologismo creado a partir de la palabra literatura en su lengua francesa; abordar lo extenso de lo que implica lituraterre, no es la pretensión de este escrito, pero si destacar que la escritura puede ir más allá del semblante, ser un litoral que haga una rotura en el discurso.

El psicoanalista francés proponía una escritura que no fuera del significado, que no buscara el sentido y el orden, es por eso su afinidad por la escritura vanguardista. Beckett en la carta alemana de 1937 escribió que la meta del escritor es “abrir en ella -la lengua- un agujero tras otro hasta que lo que acecha detrás, sea algo, sea nada, comience a rezumar y a filtrarse”.

Hace tiempo alguien me contaba “estoy enfermo de SIDA”, y el pensamiento era injustificado, puesto que no había razones lógicas para pensarlo, sin embargo, eso insistía e insistía con un temor avasallante, fue después de un largo rodeo a la frase que a manera de calambur de Quevedo, se intervino, cambiando el sentido, la esencia del enunciado por una enunciación distinta “estoy enfermo, decida”, puede notarse que al escribir la frase separando las palabras y poniendo una coma, el sentido cambió, se pasó del temor injustificado al SIDA, a la pregunta por “la decisión y la enfermedad”.  

Debo agregar que, para mí, el psicoanálisis y la escritura tampoco tiene que ver con la academia, sino que está en la vida misma. Me percate que cuando se habla de escritura se refiera a las marcas que quedan tatuadas como historia, como la del campesino que trazó con el machete y el hacha la letra que inscribió en su genealogía y que con el arado hizo el surco que hasta entonces su descendencia no tenía, por ejemplo, darle estudios a sus hijos, o la madre que con el comal y el horno escribió con cicatrices en sus manos y sus ojos, su historia y la de sus hijos; la escritura no tiene que ver con la academia sino con la vida y sus marcas, eso es lo que para mí nos propone el psicoanálisis, y está ahí para escuchar cada historia.  

El psicoanálisis es una práctica clínica que permite darle espacio a lo que no tiene sentido, a lo que no tiene forma, a lo que no es normativo, a lo que no genera significado, a lo que no es como debería ser, el psicoanálisis no es para Parménides ni para Procusto. Hablar, escuchar, leer y escribir en acto, cantando, bailando, riendo, dibujando, amando… es lo que ofrece el psicoanálisis para hacer rotura, que como lluvia permita emerger algo diferente de aquello que creemos nuestra naturaleza, nuestra esencia; una caída del semblante

Referencias

Freud, S. (1991). La interpretación de los sueños (Trad. José L. Etcheverry) (Vols. 4-5). Amorrortu. (Trabajo original publicado en 1900).

Freud, S. (1992). Carta 52 (Trad. José L. Etcheverry). Amorrortu. (Trabajo original publicado en 1896).

Freire, P. (2004). La importancia de leer y el proceso de liberación. Siglo XXI.

Lacan, J. (1971). De un discurso que no sería (del) semblante. Versión Crítica (Trad. Ricardo. E. Rodríguez Ponte). https://www.lacanterafreudiana.com.ar/lacanterafreudianajaqueslacanseminario18.html

Lacan, J. (2009). La instancia de la letra en el inconsciente, o la razón desde Freud (Trad. Tomás Segovia). Siglo XXI. (Trabajo original publicado en 1957).

Mayans, C. (2024). Nacimiento de la egiptología. La Piedra de Rosetta: Champollion y el desciframiento de la escritura jeroglífica. National Geographic. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/piedra-rosetta-champollion-desciframiento-escritura-jeroglifica_17610

Morales, H. (2015). Psicoanálisis con arte. Lenguaje, goce y topología. Palabra en vuelo.

Karmen Blázquez. (8 de febrero de 2011). carta alemana-Samuel BECKETT-(1937) (Trad. Miguel Martínez-Lage). La fogonera. https://lafogonera.blogspot.com/2011/02/carta-alemana-samuel-beckett-1937.html

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