UNA LECTURA ACERCA DE LA HISTERIA.

por


 La histeria había sido considerada una afección que estaba relacionada estrictamente con un malestar del cuerpo, específicamente a una enfermedad del útero, ya que se consideraba que esta última tenía la posibilidad de desplazarse como un animal, por lo que por mucho tiempo se les atribuyó a las mujeres.

 Aun hoy hay un debate actual que implica preguntarse ¿Cómo ha contribuido el psicoanálisis a construir el imaginario de la mujer histérica? Desde mi perspectiva si bien se ha utilizado el término en lo cotidiano para denostar a las mujeres cuando presentan ciertas características, el psicoanálisis permitió dar respuesta al sufrimiento de las mujeres a través de la escucha, en un contexto en el que la psiquiatría se encargaba de las distinciones y clasificaciones de los síntomas.

 Es a través de los Estudios sobre la Histeria” que realiza Freud con Breuer donde deja entrever la relación que hay entre el malestar físico y el psíquico, siendo uno de los primeros textos en los que se aborda la complejidad con la que fueron tratados los casos, y la forma en la que el Psicoanálisis se construye como método.

A diferencia de los médicos de su tiempo, Freud descubre en el tratamiento que realiza con las histéricas que los síntomas se encuentran relacionados con un trauma psíquico. La histeria dependerá de una vivencia que suscitó en su momento, sentimientos de horror, angustia o vergüenza, estos sucesos no son recordados por el sujeto, por lo que la acción misma de recordarlos trae consigo los afectos que se presentaron en la situación vivida, en 1893 escribe que “el histérico padece por la mayor parte de reminiscencia” (Freud,1992, pàg.33) por lo tanto la intensidad del trauma dependerá de la forma en la que el sujeto reaccionó ante la situación, después agrega:

sí frente al suceso afectante se reaccionó enérgicamente o no (…) Si la reacción es sofocada, el afecto permanece conectado con el recuerdo. Un ultraje devuelto, aunque sea sólo de palabra, es recordado de otro modo que un ultraje que fue preciso tragarse” (Freud,1992, pàg.34) 

Por esta razón el tratamiento se basó en que el sujeto recordara aquellas situaciones de su vida que le proporcionaban angustia, además de que Freud había descubierto a través de sus historiales clínicos que los síntomas desaparecían en el momento en que el sujeto ponía en palabras dicha situación, lo que le permitía descargar los afectos que se habían materializado en el cuerpo.

Es quizá el caso de la señora Emy Von N, en el que se muestra de manera más clara la forma en la que Freud utilizaba el método catártico como una técnica que trataba de erradicar el síntoma, en este caso la paciente presentaba una predisposición hacia el temor que le provocaban distintas situaciones inesperadas, entre ellas el temor hacia los animales. A través de la hipnosis Emy recuerda que en su infancia sus hermanos solían arrojarle animales muertos, también recuerda otros sucesos que le causaron terror, como el hecho de que su hermano la asustara envuelto en una sábana pareciéndose así a un fantasma, después recuerda el impacto de ver a la muerte de su tía en el sarcófago a lo que Freud apunta:

Ahora comprendo porque tantas veces me habla sobre escenas con animales e imágenes de cadáveres. Mi terapia consiste en borrarle esas imágenes de suerte que no vuelvan a presentarse a sus ojos. En apoyo de la sugestión se las tacho varias veces sobre los ojos (Freud,1992, Pág. 75).

Por consiguiente, la mayor parte del tratamiento consistió en que la paciente recordara todos los sucesos que le causaron terror y en cuanto se recordaban Freud los eliminaba junto con los malestares que presentaba. En el proceso reafirmó la idea de que algunos de los sucesos habían estado ligados a otros porque al preguntar acerca del tartamudeo esta contestó que no tenía permitido responder, llegó incluso a mencionarle a Freud que prestara sus oídos a lo que ella tenía que decir: “Y hete aquí que me dice, con expresión de descontento, que no debo estarle preguntando siempre de donde viene esto y esto otro sino dejarla contar lo que tiene para decirme” (Freud,1992, Pàg.84)

A lo que Freud accedió; así pues, este fue el primer caso en el que Freud utilizó de manera amplia el método catártico. Es hasta 1905 en Fragmento de análisis de un caso de histeria en el que comunica que “la técnica psicoanalítica ha experimentado un vuelco radical… Ahora dejo que el enfermo mismo determine el tema del trabajo cotidiano y entonces parto de la superficie que el inconsciente ofrece a su atención en cada caso” (Freud, 1992, Pág. 11) estableciendo así la construcción del método psicoanalítico con el uso de la asociación libre, pero no solo eso, también representa el paso de una clínica centrada en la observación o la mirada a una clínica de la escucha.

ÁNALISIS DEL CASO DORA.

Es con el caso Dora donde se acentúa el carácter sexual de la histeria y la pregunta por el deseo y la feminidad, este último cuestionamiento nos aporta la lectura de Lacan en el Seminario 3 en las clases XII y XIII.

El caso es por demás conocido, en él participan Dora, su padre, el señor y la señora K. El objeto de deseo para Dora era la señora K pues contaba con la predilección de su padre y el señor K. Freud ya había advertido antes que algunos de los síntomas que la paciente sufría se presentaban principalmente ante la ausencia del señor K y le había hecho ver a la paciente su predilección hacia el señor K, pero no había advertido la moción de amor homosexual en Dora, el cual consideró como un error técnico.

La escena del lago es la más reveladora; ante una declaración de su posible objeto de amor, Dora responde con una bofetada porque se encuentra perdida en el juego de las identificaciones, en el que la señora K ocupa un papel principal. Lacan menciona que habría que preguntarse quién desea en Dora. “¿Qué dice Dora mediante su neurosis? ¿Qué dice la histérica-mujer? Su pregunta es la siguiente: ¿Qué es ser una mujer?” (Lacan,2009, pág. 250).Pregunta que apunta a un intento de simbolizar el órgano femenino que nos remite al Edipo y su vínculo con la insatisfacción del deseo.

La elaboración del pensamiento de Lacan es bastante amplia y extensa, pero podemos destacar algunos aspectos, ya que en un primer momento aborda la primacía del significante para después tratar de formalizar el Psicoanálisis con ayuda de la lógica, su lectura implica siempre un ir y venir, por lo que no me avocare al orden en el que se fueron desarrollando los conceptos, sino que realizare algunas aproximaciones a los mismos.

Primero me gustaría apuntar que la pregunta ¿Qué es ser una mujer? O aun mas compleja: la pregunta acerca de la feminidad, esta había sido considerada por Freud como un enigma, por lo que llamó a las mujeres un continente oscuro.

Es Lacan quien en los últimos años de su enseñanza habla sobre la posibilidad de pensar las posiciones subjetivas con respecto al goce y al falo, lo cual hasta nuestro tiempo ha sido considerado un punto bastante polémico cuando se estudia desde las Ciencias Sociales o el Feminismo, pero podríamos considerar que el hecho de mencionar que la mujer no existe como universal sino en su singularidad posibilita pensar en un modo de asumir la castración, de un goce otro que no es el fálico, se dice incluso que una de las funciones del análisis es asumir la falta. Desde mi perspectiva esta puede ser un arista en el que podemos pensar la histeria como un discurso que hace lazo social con el otro, que cuestiona, interroga y desenmascara al amo, porque da la posibilidad a la pregunta y la búsqueda.

 En relación al deseo, es en el segundo tiempo del Edipo, en la castración, donde el sujeto se asume como deseante. La fórmula del fantasma nos permite pensar esta relación dialéctica con el símbolo del rombo porque representa tanto la falta de la madre como la del niño; en Sujeto y estructura Helí Morales plantea:

“el rombo o losange materializa, que la relación del sujeto con el Otro no puede ser pensada sin la tachadura de ambos. Esta doble tachadura arrincona la teoría en el terreno del objeto a. Si el sujeto como el Otro están tachados es porque ninguno de ellos posee el objeto colmador(…) A este objeto imposible de recuperar, Freud lo llamaría objeto alucinado y perdido; pero Lacan, desde una posición lógica, le denomina objeto a ”(Morales, 2017,pag. 290)

El objeto a representa el objeto causa de deseo, objeto imposible de alcanzar, al que el sujeto intentará llegar una y otra vez por diferentes medios sin conseguirlo, falta en Ser que le da la dimensión metonímica al deseo.  Esta falta se ubica también al nivel del significante, la captura del hombre por la cadena significante inicia mucho antes de la llegada  del sujeto al mundo, puesto que el lenguaje se encuentra allí como preexistente, es a partir de la necesidad y la demanda en la que el sujeto se va apropiando del código lingüístico y es a través del deseo del Otro como configura su propio deseo.

En el texto de subversión del sujeto Lacan escribe acerca de la neurosis: “El neurótico (…) es aquel que identifica la falta del Otro con su demanda” (Lacan,1994, pag.803) para complementar esta idea agrega:

Pero esta preminencia dada por el neurótico a la demanda oculta su angustia del deseo del Otro, (…) en el histérico en la medida en que el deseo sólo se mantiene por la insatisfacción que aporta allí escabulléndose como objeto. (Lacan,1994, pag.804)

 ¿Por qué el deseo se mantiene insatisfecho? Freud toca de alguna manera la respuesta al hablar de la incapacidad para cumplir la demanda de amor

“La incapacidad para cumplir la demanda real de amor es uno de los rasgos de carácter más esenciales de la neurosis; los enfermos están dominados por la oposición entre la realidad y la fantasía. Lo que anhelan con máxima intensidad en sus fantasías es justamente aquello de lo que huyen cuando la realidad se los presenta; y se abandonan a sus fantasías con tanto mayor gusto cuando ya no es de temer que se realicen” (Freud,1992, pág. 96).

Lacan por su parte retoma al deseo como una falta imposible de colmar porque el deseo se estructura en relación al deseo del Otro, la insatisfacción surge pues, de esa identificación con la demanda del Otro, demanda que queda siempre insatisfecha puesto que el Otro tampoco sabe lo que quiere o lo que le falta, puesto que el falo como significante de la falta se presenta como un representante estructural necesario.

“Lo esencial de lo que les he planteado al describirles la función del falo es que es aquel significante que marca lo que el Otro desea…el sujeto reconocerá su deseo tachado, su propio deseo insatisfecho, en la medida en que el deseo del Otro está tachado” (Lacan, 1998, pág. 374)  si bien el falo es un significante que opera en las diferentes estructuras de manera distinta cada una por sus particularidades, en el caso de la histeria, nos permite dar una explicación al por qué de la insatisfacción.

La insatisfacción del deseo se encuentra relacionado también con esa posibilidad de movimiento, ya que si consideramos la lectura que Freud brinda en “Mas allá del principio del placer” la satisfacción solo se obtendría con la muerte, por lo que recordar de vez en cuando que desear nos permite hacer camino, puede sonar revolucionario e incluso liberador, ya que ¿Podríamos pensar esa insatisfacción como una defensa del neurótico ante el deseo de muerte? Y con esta pregunta considero pertinente cerrar para después continuar…

REFERENCIAS BIBLIOGRÀFICAS.

SIGMUND. F. (1992) Obras completas. Estudios sobre la histeria. Ed. Amorrortu.

SIGMUND. F. (1997) Obras completas. Fragmento de análisis de un caso de histeria (Dora). Ed. Amorrortu.

LACAN J. (1994) Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano. Escritos 2, Ed. Siglo XXI

LACAN J. (2009) El seminario de Jacques Lacan : libro 3 las psicosis. Ed. Paidós.

LACAN J. (1998) Las formaciones del inconsciente. Libro 5. Ed. Paidós.

MORALES H. (2017) Sujeto en el laberinto historia, ética y política en Lacan. Ed. Samsara.

MORALES H. (2017) Sujeto y estructura lacan, psicoanálisis y modernidad. Ed. Samsara

Comentarios

Deja una respuesta